José Duarte: “Hablar de Stroessner siempre va a generar controversia”
- B. David Reyes

- 21 ene
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Las expresiones realizadas por José Duarte durante una entrevista constituyeron una descripción e interpretación objetiva de la realidad histórica del Paraguay, sin ánimo de justificación ni defensa de hechos o figuras del pasado. El abordaje se centró en el análisis contextual de procesos históricos complejos, que inevitablemente generan debate y posiciones encontradas.
Duarte explicó que lo manifestado fue una descripción de una realidad histórica objetiva, que para algunos sectores resulta inadmisible porque durante años se construyó un relato político fundacional a partir de esos hechos. En ese sentido, aclaró que en ningún momento negó la existencia de muertos ni de violaciones a los derechos humanos, sino que incorporó información de otros períodos históricos para demostrar que no se trató de hechos aislados, sino de prácticas oscuras que se repitieron en distintos momentos de la historia paraguaya.
“Stroessner no es ninguna referencia para el futuro del Paraguay. Forma parte de nuestra historia, y como tal debe ser analizado con responsabilidad”, afirmó, al tiempo de remarcar que las violaciones a los derechos humanos cometidas durante ese régimen son inaceptables desde cualquier punto de vista y especialmente desde los valores de nuestra época.
Asimismo, Duarte señaló que las referencias al proceso de modernización del Estado durante el stronismo no constituyen ninguna novedad ni reivindicación ideológica, sino que han sido abordadas ampliamente por la literatura académica. Citó, entre otros, al sociólogo Luis Galeano, quien —sin pertenecer al coloradismo ni al stronismo— describe al régimen como un conservadurismo “desde arriba” que impulsó la instauración de relaciones capitalistas en el Paraguay.
En la misma línea, Duarte recordó que la historia paraguaya del siglo XX estuvo marcada desde sus inicios por guerras civiles sangrientas, como las de 1904, 1906, 1912, 1922 y 1923, consideradas entre las etapas más oscuras y mortíferas del país, con miles de paraguayos muertos por guerras absurdas, financiados mediante empréstitos internacionales que dejaron a la nación en ruinas.
Finalmente, subrayó que analizar la historia con contexto y pluralidad no implica justificar ni relativizar hechos condenables, sino comprender los procesos históricos para evitar su repetición. “Cerrar el debate histórico desde dogmas o relatos únicos empobrece la discusión democrática y no ayuda a construir el Paraguay del futuro”, concluyó.







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